Vacaciones sin sorpresas

9 Oct

Comienza el otoño y  muchos ya habéis acabado las vacaciones, otros aún las estáis disfrutando y hay quien todavía está esperando su merecido descanso. Para aquellos que estáis preparando vuestra próxima escapada y para los que ya lo han hecho, hoy os hablaremos de lo que nos ha enseñado el verano, para tener unas vacaciones con sorpresas, pero sin sustos.

Sois muchos los que al volver de vuestras vacaciones nos habéis comentado que habéis tenido alguna que otra sorpresa, y no siempre agradable. Las vacaciones son para disfrutarlas, eso es una obviedad, para desestresarnos de la agitada vida cotidiana y, claro, las sorpresas y emociones que no nos falten en esta época. Pero, por desgracia, todas las sorpresas que nos deparan no son buenas. Las vacaciones también vienen acompañadas de excesos: con frecuencia en esa época nos descuidamos con el sol, la comida, la bebida, etc.

En otras entradas de nuestro blog os hemos hablado de la importancia de elegir una buena protección solar y tomar el sol con precaución y de cómo prepararnos un botiquín de viaje.

Hoy os hablaremos del conocido como “mal del viajero”, para tener unas vacaciones con sorpresas, sí, pero sin sustos. También llamado “diarrea de viajero” o “diarrea del turista”, puede experimentarse durante o poco después del viaje. Este mal consiste en deposiciones acuosas y frecuentes, náuseas, cólicos, fiebre y malestar y suele durar entre 3 y 7 días. Las causas  más habituales están relacionadas con infecciones bacterianas y/o víricas, adquiridas mediante comidas o bebidas contaminadas y/o por descuidos en los hábitos higiénicos, como no lavarse las manos antes de ingerir cualquier alimento. No obstante, también puede deberse a causas no infecciosas como el cambio de dieta, el jet lag, los excesos, la altitud o el cansancio.

Cómo no siempre podemos controlar los desencadenantes, además de intentar prevenirlo, es muy importante que sepamos cómo atajar a tiempo los síntomas del mal del viajero y que, de esta manera,  no se nos estropeen las vacaciones. Os damos unos tips de gran utilidad en estos casos:

Los  Sueros orales, nos aseguran una correcta rehidratación después de haber perdido mucho líquido con las deposiciones y/o vómitos. Es la medida fundamental y básica. Hay muchos comercializados como por ejemplo Recuperation®.

Si el síntoma principal es la diarrea, Immodium® (o loperamida, que es su principio activo) ayuda a disminuir y eliminar las diarreas, si estas son muy frecuentes e impiden un desempeño normal en la vida cotidiana, ya que reduce los movimientos y secreciones intestinales. En casos de presentar sangre en heces o fiebres altas, deberíamos acudir al médico.

Si los problemas están más relacionados con las náuseas y los vómitos, los medicamentos  de elección son los antieméticos como Primperan® (o su principio activo: metoclopramida) y Motilium® (domperidona). En general estos ayudan con las náuseas, los vómitos y la pesadez o hinchazón de estómago después de comer.

Como ya sabéis, en nuestra farmacia somos amantes de la homeopatía y los productos naturales, por eso, es de obligatoria mención:

–           Gastrocynesine. Es un medicamento homeopático muy completo del que ya os habíamos hablado cuando tratamos el tema de la acidez gástrica. Sus beneficios son muchos, además de ser un potente antiácido, permite una fácil asimilación de los alimentos, es antiespasmódico y antiflatulento, es un tratamiento eficaz en la distensión abdominal, intolerancia a los alimentos, gastritis, cólicos, etc. Es una excelente elección si se tienen muchas diarreas y vómitos a la par, y no se recomienda usar al mismo tiempo medicamentos que disminuyan la motilidad intestinal como los antidiarreidos y medicamentos que la aceleren, como los antieméticos usados para los vómitos y náuseas.

–          Oleocaps 2. Es un tratamiento excelente a base de aceites esenciales. En caso de ingerir comidas o bebidas en mal estado, estas cápsulas son de indispensable ayuda. Gracias a las propiedades de la canela, el orégano, la ajedrea, la albahaca y la menta piperita, la flora intestinal se restaura y favorece un proceso digestivo fácil. Otra acción de estos aceites esenciales es la de purificar las vías urinarias y aliviar las molestias ocasionadas.

Por último, pero no menos importante, un aliado de vital importancia que sirve de complemento a cualquiera de los tratamientos anteriores son los Probióticos, esos grandes amigos! Ya dedicaremos toda una sesión para hablaros de ellos y los beneficios que nos aportan. Cuando hablamos de probióticos nos referimos a las bacterias “buenas” que viven en nuestro intestino y funcionan como barrera ante agentes externos patógenos, por mencionar uno de sus principales beneficios. En el caso que nos ocupa, son excelentes para repoblar la flora intestinal dañada y controlar de manera natural y muy segura tanto los síntomas (diarreas y otras molestias gastrointestinales), como la causa que los provoca. En nuestra farmacia podrás encontrar de diversos tipos. Uno de nuestros preferidos es  Lactoflora, no sólo combina probióticos vivos (más efectivos que los no vivos) y prebióticos, si no que, además, contiene las principales vitaminas y minerales que el cuerpo humano necesita.

Esperamos haberos sido de ayuda, y ya sabéis, si queréis hacernos cualquier consulta estaremos encantados de poder ayudaros.

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