¡Menos TV y más deporte para los peques!

28 Ago

 

Hoy queremos dirigirnos a los más pequeños de la casa.

Dicen las estadísticas que la obesidad infantil roza un valor del 25%, sólo superado por países como Italia. ¿Es algo inevitable del progreso y las nuevas tecnologías? Está claro que está en nuestra mano que la respuesta sea NO.

Os presentamos un artículo que trata sobre este tema cedido por:

El Club de la Farmacia

La actividad física regular y el entrenamiento deportivo son dos factores básicos para el crecimiento, desarrollo y maduración del niño, a la vez que conducen a una correcta adaptación al esfuerzo. En el niño que practica competición, es necesario seguir un control médico exhaustivo, porque un ejercicio extremo y estresante puede influir en su desarrollo normal.

El ejercicio físico regular y moderado contribuye a que los niños y adolescentes tengan hábitos de vida saludables, fomentando las relaciones interpersonales (deportes de equipo), facilitando el sueño, disminuyendo los problemas de ansiedad psíquica, etc. Además, previene algunos trastornos, como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.

En general, los ejercicios más indicados en niños y adolescentes serán aquellos que no comprometan su maduración, sobre todo los ejercicios aeróbicos que aumenten la resistencia, mejoren la fuerza y flexibilidad y no supongan una sobrecarga osteoarticular.

La obesidad infantil ha aumentado enormemente en las últimas décadas, y es un tema que preocupa mucho a los pediatras, pues genera un aumento de diabetes tipo 2, hipercolesterolemia e hipertensión. Trastornos que, a su vez, son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares en la madurez. Para prevenirla existen dos factores básicos: una correcta alimentación y ejercicio físico regular (ya que reduce la grasa corporal, aumentando la masa magra).

Reconocimiento médico-deportivo

Es un hecho que el deporte beneficia la salud del niño. Por esta razón, antes de realizar una actividad física o un deporte, debe someterse a un examen médico deportivo; de éste modo se descartan enfermedades previas y alteraciones que puedan contraindicar la práctica del deporte elegido.

Además, en los reconocimientos se buscará no solamente aquellos que tengan dotes para un deporte, sino los que se beneficiarán de la práctica deportiva, por lo que el médico valorará tanto la motivación como la salud-aptitud del niño, para recomendar una determinada disciplina, siempre con la colaboración del entrenador y/o profesor de educación física. En deportes de competición la revisión médica será anual.

Revisión médico deportiva del niño

Historia médico-deportiva previa:

Exploración básica: relación talla y peso, utilizando tablas de curvas de crecimiento para observar si está dentro de los parámetros normales o patológicos; se añadirá el concepto de velocidad de crecimiento anual para comparar con la media de la población.

Exploración general por aparatos.

Electrocardiograma basal.

Detección de anomalías del aparato locomotor.

Estudio cineantropométrico.

Estudio del crecimiento y desarrollo.

Estudio nutricional.

Analítica sanguínea.

Prueba de adaptación al esfuerzo.

Las categorías deportivas se limitan por grupos de edad, en particular la infantil y cadete, basándose en la edad cronológica, pero deberían tenerse en cuenta todos los conceptos básicos de la fisiología del crecimiento y del desarrollo, para evaluar de forma médico-deportiva correcta al niño.

Aptitud para el deporte y elección de la especialidad deportiva

Es importante que el médico realice la revisión médico-deportiva en el niño para, de este modo, prevenir lesiones. Y en los que presenten patología previa, buscar el método que mejor se adapte a la misma.

En el caso de retraso del crecimiento, si es genético y el nivel de maduración ósea es normal, no estará contraindicado el deporte. Si, por el contrario, existe un retraso en la maduración ósea, se tendrá en cuenta con el entrenador a la hora de pasar al niño de categoría.

Delgadez-obesidad: en niños delgados constitucionalmente y sanos, no se contraindica la práctica del deporte, pero en niños con problemas de tipo anorexia, bulimia o delgadez excesiva, esperaremos a que recupere el peso antes de empezar a realizarlo. Los niños obesos pueden practicar deportes, aunque se avisará que esta práctica por sí sola no adelgaza, perderán peso junto con una dieta equilibrada adaptada por el especialista.

Crecimiento óseo: los cartílagos de conjunción y las epífisis de los huesos largos son las zonas más vulnerables del sistema óseo en niños.

Por lo que, antes de los 15 años, se valorará la aptitud, se aconsejará realizar con moderación los deportes de impacto articular, y se contraindicará el deporte en niños con enfermedad de Sheuermann y osteocondritis de cadera.

Cardiología: en el niño se encuentran con frecuencia soplos funcionales que no contraindican la práctica del deporte, pero, ante cualquier duda, se remitirá al niño al cardiólogo para una evaluación más completa.

Asma: no contraindica la práctica del deporte siempre que esté bien controlada y tratada. Para prevenir episodios de broncoespasmo por el esfuerzo, se estudiará la medicación más conveniente antes de realizar el ejercicio.

Diabetes sin complicaciones no es una contraindicación para la práctica del deporte, tanto de entrenamiento como de competición. Para evitar la hipoglucemia durante el esfuerzo, se controlará la dieta y la administración de insulina o de antidiabéticos orales, cuyas dosis serán reguladas según la duración e intensidad del esfuerzo.

Epilepsia: bien controlada y estrictamente tratada, se beneficiará de la práctica del deporte.

Escoliosis leves o moderadas (menos de 40º), pueden hacer cualquier deporte, controlando los deportes prolongados en los que predomine una sola extremidad.

Actividades por edad

0-8 años: juegos, ejercicios de psicomotricidad, coordinación, equilibrio: andar, trepar, bailar.

De 8-12 años: ejercicios que impliquen la fuerza, resistencia y flexibilidad, comenzará el aprendizaje de las técnicas de deportes específicos.

De 12-14 años: motivar a través del juego, pueden comenzar a competir siempre que exista motivación.

A partir de 14 años: entrenamiento especializado, aumentando el número de sesiones, volumen carga y entrenamiento.

Autor:

Redacción del Club de la Farmacia.

Referencias:

Adaptado de “El deporte en niños y adolescentes“, Yolanda Puentes Zamora. Doctora en Medicina y Cirugía (Universidad de Barcelona), Especialista en Biología y Medicina del Deporte (Universidad de París), Especialista en Medicina del Trabajo, Máster en Medicina Evaluadora y Salud Laboral, Diplomaturas: Patología Laboral y en Biomecánica. Atleta Federada.

Para más información podéis consultar su página web: http://www.clubdelafarmacia.com/ o postearnos por aquí para resolver las dudas.

¡A correeeeeeeeeeeeeeeeeer!

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