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¿Todas las vías de administración de los fármacos son iguales?

14 nov

En Julio, os quisimos acercar un poco a las palabras que suelen utilizarse para definir todos los tipos de pastillas que existen. ¿Recordáis las diferencias entre cápsula o comprimidos? ¿Entre liberación prolongada o sublingual?

Puesto que en las cajas de medicamentos no sólo aparecen este tipo de palabras sino que también aparecen diferentes vías de administración, queremos aprovechar el blog para hacer un resumen rápido y claro sobre estas diferentes vías y el porqué de su uso.

 

VÍA ORAL: Oral significa por la boca. Se absorben los medicamentos en el intestino. Es en general la forma más cómoda y segura de tomar un fármaco. Suele resumirse con V.O. (¡y no debe confundirse con la versión original de las películas!) y es sin duda una de las formas más utilizadas para tomar un fármaco en su uso personal. La absorción del fármaco varía según diferentes factores personales de cada individuo como la motilidad intestinal, el tamaño de las partículas o la forma en la que se ha fabricado el medicamento…

VÍA SUBLINGUAL: También es una administración por la boca pero en este caso el medicamento no se traga y la absorción suele ser rápida y en la boca mismo, no suele llegar al intestino.

VÍA NASAL: Suelen ser fármacos en forma de gotas o sprays nebulizadores. Actúan directamente sobre la mucosa nasal o se administran por esta vía, medicamentos en que si se ingiriesen por la boca, se destruirían. Desde aquí, resaltar la importancia de seguir la pauta marcada por el médico o farmacéutico porque un uso indebido o abusivo podría causar efecto rebote (sinónimo de efecto contrario) a corto plazo.

VÍA OCULAR: Se absorbe por el saco conjuntival. Aprovechamos para resaltar que el ojo puede absorber sólamente 1 gota. Por ello, y ante la posibilidad de no acertar a la primera, solemos recomendar sólo unas 2 gotas de los colirios de tratamiento y no más. Actúan sólamente a nivel local por lo que no hay peligro de efectos sistémicos (o sea, en el resto del cuerpo) negativos. Los productos como sueros fisiológicos están pensados para limpiar por lo que no hay peligro ya que actúan sólo fuera hidratando y limpiando.

VÍA INHALATORIA: Con esta vía conseguimos una alta concentración del fármaco directamente en los pulmones. ¿Os suena el término Turbohaler, Accuhaler, aerosol, inhaletas…? ¡Esta es su vía de administración!

VÍA RECTAL: Es una vía muy y muy útil para pacientes que vomitan ante la toma de jarabes o comprimidos por su estado, o que están inconscientes y deben medicarse. Además es vía de elección en los niños para medicamentos para fiebre o tos.

VÍA COLÓNICA: De uso para la administración de enemas.

VÍA INTRAVENOSA: Esta vía no implica ningún tipo de absorción. El medicamento va directamente a la sangre y es por ello que esta es la vía más rápida pero no obstante, es también la más peligrosa o la que comporta más posibles efectos adversos. Eso sí, esta vía de administración suele ser siempre a nivel hospitalario.

VÍA SUBCUTÁNEA: Esta vía aunque no es muy atractiva a primera vista, es una de las más rápidas y para algunos pacientes es también indispensable. Es la vía de elección para fármacos como insulina haciendo que la absorción se prolongue durante horas y horas y así se evite el tener que pincharse el fármaco de forma tan continuada.

VÍA INTRAMUSCULAR: Admite volúmenes de inyección mayores que la vía subcutánea. Por ejemplo, el Nolotil ampollas que alguno habréis utilizado alguna vez, puede beberse (vía oral) o inyectarse por esta vía. O algún tipo de cortisona, para reacciones alérgicas repentinas y fuertes, también se administran por vía intramuscular.

En esta imagen de la web nutrienfermeria podéis observar la diferencia entre estas inyecciones:

VÍA PERCUTÁNEA: Los parches de liberación de hormonas o de nicotina siguen este tipo de vía. Se va liberando el fármaco poco a poco, a lo largo de todo el tiempo que esté calculado que el pegado debe estar adherido a la piel.

 

Estas son, sin duda, las principales vías de administración. Las que alguna vez habréis leído sobre ellas pero no siempre sabéis la diferencia de una a otra.

Dado que según vuestros hábitos alimentarios o higiénicos es más recomendable una vía u otra, lo mejor es consultar al personal sanitario cuál es la que más os conviene. ¡¡Y siempre haced caso de la posología!! La automedicación debe ser algo supervisado por algún especialista en la materia ya que sino, podría necesitar un tratamiento aún mayor, más pesado y más prolongado.

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